Escribir a mano es el cuello de botella de trabajar con IA. Un prompt tecleado sale corto porque teclear cansa; el mismo prompt hablado sale tres veces más largo y con el contexto que la IA necesitaba. WISPI existe para quitar ese freno.
No es un producto ni una empresa: es la herramienta que su autor usa todos los días, publicada entera —código, mediciones y decisiones— por si le sirve a alguien más. Se puede leer, copiar, cambiar y usar sin pedir permiso.
Cuatro gestos y ya está
- Mantienes Ctrl+WinGraba mientras la sujetas. La sueltas y aparece el texto.
- Doble toque rápidoManos libres: se corta solo cuando dejas de hablar.
- Esc mientras hablasCancela. No se escribe ni un carácter.
- Botón flotanteLo mismo, con el dedo, si tienes pantalla táctil.
Ese botón, tocado dos veces, abre además un teclado en pantalla con Enter, las flechas y 36 símbolos que cuesta dictar. Existe por un motivo concreto: WISPI nunca escribe un salto de línea al final, para que un mensaje dictado no se envíe solo antes de que lo leas. Ese Enter es el que lo envía cuando tú quieres.
Ya existía algo así. Y aun así se construyó.
En Recursos recomendamos Wispr Flow, que hace esto mismo, se instala con dos clics y funciona muy bien. Si lo que quieres es dictar hoy sin complicarte, esa sigue siendo la respuesta. Las dos cosas caben en la misma Bóveda.
WISPI nació de tres molestias concretas de usarlo a diario, no de querer competir con nadie:
- Tu voz va a la nube, siempre
No hay modo sin conexión. Si dictas cosas de tus clientes, de tu contabilidad o de tu salud, ese audio sale de tu casa.
- Se rompía al dictarle a Claude Code
En la terminal de Windows el texto no llegaba. Es un fallo conocido y con reporte abierto; no es culpa de nadie, pero bloqueaba justo el trabajo diario del autor.
- No conocía la jerga
«Supabase» salía como «supa base» y «commit» como «comit». Corregir eso a mano cincuenta veces al día se come lo que la voz te ahorró.
Y una cuarta, menos noble: 15 dólares al mes, o un tope de 2.000 palabras por semana en el plan gratis.
Qué necesitas para que esto te funcione
- UNA COMPUTADORA CON WINDOWS
Windows 10 o 11. No hay versión de Mac ni de Linux, y no está previsto que la haya: las tres piezas que hacen el truco —leer las teclas, escribir en la ventana de al lado, tocar el portapapeles— son de Windows y solo de Windows.
- PROCESADOR CON ALGO DE MÚSCULO
Cuatro núcleos como mínimo. En la computadora donde se construyó —un i9 de diez núcleos— el texto tarda 1,5 segundos en aparecer. Con menos núcleos tarda más, y el propio programa trae una orden que te dice cuánto en la tuya en vez de hacerte adivinar.
- UNOS 750 MB LIBRES
El programa pesa poco; lo que ocupa es el modelo que entiende tu voz (464 MB) y sus dependencias (258 MB). Se descarga una vez y después funciona sin internet.
- ABRIR UNA TERMINAL
No hay instalador con botón de siguiente. Se copia el proyecto de GitHub y se arranca escribiendo una orden. Son cuatro pasos y el README los lleva de la mano, pero es la ventana negra: si eso te frena hoy, esto no es lo tuyo todavía.
Opcional: si además instalas Ollama, WISPI usa una IA local para limpiar los dictados largos —quitar las muletillas, ordenar la puntuación—. Ocupa unos 5 GB más. Sin eso funciona igual, solo con sus reglas propias, que ya hacen la mayor parte.
Si lo de la terminal te frena, o si tienes Mac, no fuerces la máquina: instala Wispr Flow desde Recursos y dicta hoy mismo. Volver aquí cuando la ventana negra te dé menos respeto es un plan perfectamente bueno.
Cuatro pasos, todos escritos en el README
- 1Instalas uv, que es lo que se encarga de Python por ti.
- 2Copias el proyecto de GitHub y ejecutas una orden que prepara todo.
- 3Descargas el modelo que entiende tu voz. Una vez, y ya es tuyo.
- 4Corres el diagnóstico: te dice pieza por pieza si algo no quedó bien.
El README los explica uno a uno, con los comandos exactos para copiar y pegar, y una sección de «no me funciona esto» con los tropiezos más comunes. Hay también una versión en inglés.
Tres cosas que solo se supieron midiendo
Esta es la parte que sirve aunque nunca instales WISPI. Las tres se creían al revés antes de medirlas, y las tres se repiten en cualquier proyecto que construyas con IA.
- MEDIR ANTES DE ELEGIR
El modelo grande era seis veces más lento y no por lo que parecía
El modelo más potente tardaba 6,26 segundos por dictado; el pequeño, 1,24. Y lo raro: el costo era el MISMO para un audio de 5 segundos que para uno de 10. Whisper procesa siempre una ventana fija de 30 segundos, así que en frases cortas el tamaño del modelo es toda la espera. Esa medición se hizo antes de escribir una línea de código, y es la que decidió el proyecto entero.
- EL FORMATO IMPORTA MÁS QUE EL CONTENIDO
Darle la lista de palabras técnicas destrozaba las frases
A Whisper se le puede pasar un texto de contexto para que acierte con la jerga. Pasándoselo como lista («Supabase, Vercel, n8n…») el modelo empieza a devolver listas y se come el 23 % del texto. Pasándole exactamente los mismos términos dentro de frases normales, no se pierde ni una palabra. La IA continúa el ESTILO de lo que le das, no solo el vocabulario — y eso no se ve leyendo el código, se ve midiendo.
- EL FALLO QUE NO SE PERDONA
Cuatro condiciones antes de corregir algo ya escrito
En los dictados largos, WISPI escribe primero el texto tal cual y después lo pule. Antes de corregir comprueba cuatro cosas: que sigas en la misma ventana, que no haya pasado demasiado tiempo, que no hayas tecleado nada desde entonces, y que no sea una terminal. Si falla una sola, no corrige. Perder la limpieza molesta; escribir encima de un documento tuyo es imperdonable.
Las tres están en el repositorio con sus tablas de números, no como anécdota. Ese es el motivo real de publicarlo: el código se copia en un minuto; saber por qué está así, no.
Lo que no hace, dicho antes de que lo descubras
- No escribe mientras hablas: el texto aparece entero al soltar la tecla.
- Viene en español. Para otro idioma hay que cambiar la configuración y reescribir su diccionario.
- Si falla al escribir en un programa raro, ese dictado se pierde: todavía no guarda historial.
- No tiene instalador ni firma digital. Tu antivirus va a preguntar, y con razón.
- Se probó a fondo en una sola computadora y con una sola voz. La tuya es distinta.
Un programa que lee tu teclado
Para saber que mantienes las dos teclas, WISPI tiene que estar escuchando el teclado entero. Técnicamente tiene la misma forma que un keylogger, y merece que lo sepas antes y no después.
Lo que hace que sea seguro no es una promesa, es que el código no guarda nada: no registra las teclas que pulsas, no guarda lo que dictas, no guarda el audio, y la única conexión que abre es a tu propia computadora. Todo eso se puede comprobar leyendo, y el repositorio trae un documento que dice exactamente en qué archivo mirar cada cosa.
Lo que de verdad se comparte aquí
WISPI resuelve un problema pequeño y concreto: escribir sin escribir. Pero el motivo de que esté publicado es otro. Es un proyecto entero construido con IA, con las mediciones a la vista — incluidas las veces en que lo que parecía obvio resultó estar al revés.
Si estás construyendo algo con IA, ábrelo y mira cómo está escrito por dentro. Es el mismo método de La Ruta, aplicado a un caso real de principio a fin.
9 preguntas. Te llevas tu ruta: qué aprender, qué usar y qué ignorar.
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